Los últimos procesos de mi trabajo intentan acercarse a lo terrenal, al aquí y ahora. Busco en lo físico una experimentación de lo real: el aire, el agua, la tierra, el fuego… Una especie de contacto con la naturaleza, una conexión de arraigo, de convivencia, de formar parte de un engranaje, de un mecanismo, de un proceso químico, físico y energético. Encuentro una proximidad con la materia en cuanto a que somos casi lo mismo: estamos hechos de los mismos elementos y sometidos a las mismas energías. Todos en un mismo contenedor: el planeta Tierra.
Tener una visión más terrenal es ser conscientes de nuestro entorno y dar cabida a otras ideas alejadas del antropocentrismo, donde el ser humano ocupa el centro de un mundo basado en el pensamiento, en su propio bienestar, mediatizado y unilateral, siempre en su conveniencia.
Muchos objetos pasan por nuestras manos, pero ni siquiera los recordamos. Nuestro vínculo con lo material, de alguna manera, se diluye, y no somos conscientes de la capacidad que tenemos para generar residuos. Son cosas que se quedan aquí, con nosotros, para siempre…, capa sobre capa. Nunca abandonarán la Tierra. Quizá deberíamos tener más en cuenta la fisicidad de los objetos, su sostenibilidad, y reconocer su derecho a coexistir como seres del mismo planeta, evidenciando esa hermandad que nos une a todos.
Cuando estamos en un ordenador o en internet, usamos carpetas. No son de cartón, pero las llamamos así. Decimos también que los megas “pesan”. Todo eso hace referencia a lo físico en cosas imaginadas, visuales, señales eléctricas, códigos, signos… Aplicamos términos espaciales para definir ese otro lugar que también vamos llenando.
¿Será que los datos, la información y la energía se acumulan en nuestra vida igual que en los vertederos?
El Planeta es finito. No tenemos más espacio que este.
Puede que conceptualizar la realidad y los objetos nos haga olvidar su propio estado, presencia y el lugar donde cohabitan el mundo.
Hay que volver a reconectar.
¿Cuándo dejó el ser humano de estar en contacto con la naturaleza?
Sería cuando decidimos dejar de ser nómadas y empezar a levantar muros, cuando reservamos el grano en las cuevas, domesticamos a los animales y cultivamos las cosechas. Puede que fuera entonces cuando dejamos de escuchar a la naturaleza y a nuestro entorno, cuando olvidamos al chamán que conectaba con estas entidades.
O quizá fue ya en el tiempo de las cavernas, cuando pintábamos las manos, las primeras señales de “aquí estoy”, o los podomorfos, esos dibujitos de pies grabados en la piedra por los antiguos canarios y también por otras culturas, como una manera de decir: “tengo los pies en la tierra, estoy en contacto con ella”.
Veo señales de esta poética ancestral en la búsqueda del conocimiento de los antepasados, de la identidad y de la conexión con la naturaleza. No hemos cambiado tanto desde entones; no estamos tan lejos de aquel ser paleolítico.
Creo que el arte tiene una gran cualidad: te permite decidir en qué causas crees, a qué dedicas tu tiempo y en qué centras tu vida y tus acciones. De alguna manera, hay una actitud política en esa intención de salirse del sistema, en ese replanteamiento continuo de la realidad y sus leyes escritas. Es político porque decides detener esa rueda e invertir tu tiempo, tu dinero, tu energía en cosas que realmente no van a darte el rendimiento que se espera dentro de una vida capitalista como esta. Es ir un poco a las trincheras, negándote que la realidad es así siempre y que puede ser de otras maneras, expresando otras alternativas, que aún coexistiendo, puede que no sean tan populares o visibles.
Cada persona tiene una percepción de la vida y de la realidad. Algo les llega de tu obra de una manera u otra. Definir lo que estoy haciendo es casi imposible porque no tiene un solo significado o respuesta. Es poliédrico. Intento buscar un equilibrio entre lo necesario, lo mínimo, lo máximo, lo ecológico, lo básico, lo primario… Nunca he hecho arte por dinero, ni por vender obra. A partir de ahí se puede comprender mejor lo que hago. No me interesa eso, no sería libre y la libertad es la base de la vida, del arte y de todo. Poder decidir.
Creo que existe algo más del scroll del móvil y de las redes sociales. Tenemos que volver un poco al origen y revisar si algo se quedó atrás.