La Casa del Salinero

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De las decenas de salinas que tuvo la costa de Gran Canaria sólo quedan cinco, cuatro de ellas en activo. En Arucas está la única sobre rocas y entre Agüimes y Santa Lucía, las cuatro sobre barro. El ingenio de Te­nefé, que data de finales del siglo XVIII,  es el más grande y está perfectamente cuida­do y produ­ce unas 600 toneladas al año. Los salineros se cuentan con los dedos de una mano y ya no hay relevo generacional para seguir cultivando sus tajos. En la costa de Aru­cas, se encuentra El Bufadero, una pla­taforma rocosa sobre la que cris­taliza la sal en lo que constituye un endemismo etnográfico úni­co a nivel mundial, un sistema que, a la vez, produce natural­mente flor de sal, un cloruro só­dico de especiales atribuciones nutritivas y órganolépticas que los sibaritas alemanes, franceses y japoneses compran a 30 euros el kilo en las tiendas europeas de gourmets.

(Texto extraído del artículo escrito por Jesús Quesada para Canarias7)

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